La importancia de humanizar el teletrabajo

La importancia de humanizar el teletrabajo

Ahora más que nunca hay que capacitar a las personas para que desarrollen Inteligencia Relacional y aumenten su desempeño en línea.

En un reciente artículo de HBR Annie Peshkam y Gianpiero Petroglieri tocan un tema fundamental: ante la crisis la mayor parte de las organizaciones y sus líderes entran en modo supervivencia y se olvidan del aprendizaje y desarrollo. Es como si frente a la disrupción e incertidumbre vuelven al modo directivo y de control para asegurarse que lograrán lo básico en sus operaciones. Los presupuestos y planes de capacitación y aprendizaje son eliminados así como las sesiones de coaching o cualquier otra iniciativa catalogada como superflua.

Los autores exponen que esto es muy peligroso y concuerdo absolutamente con ellos. La actual crisis dejara cambios duraderos en la manera como vivimos y trabajamos. Pareciera que el teletrabajo llego para quedarse. Organizaciones y líderes deben aprender cómo mantener enfocada y energizada a una fuerza laboral remota y separada, para fomentar tanto su desempeño como su bienestar.

Capacidades humanas frente al teletrabajo

Contraintuitivamente, frente a esta virtualidad nunca había cobrado más importancia la parte humana y las habilidades socio emocionales.

Cuando estamos frente a frente o físicamente presentes podemos observar el lenguaje corporal de la otra persona, “sentir” si algo no le agrada o si no está de acuerdo con algo. Pero en una reunión virtual esto se complica tremendamente. Por eso para crear y/o mantener un equipo virtual que realmente se integre y dé respuestas creativas ante las cambiantes necesidades hay que construir confianza y auténticas relaciones colaborativas: trabajar en línea es mucho más complicado que configurar una cuenta Zoom y continuar con los negocios como de costumbre

De allí la importancia del aprendizaje, capacitación y desarrollo en estos momentos. Igual que nos toca trabajar en línea para ello tenemos que aprender y capacitarnos en línea también.

Pero en lugar de obsesionarnos con la plataforma y el contenido lo más importante ahora es el propósito: qué queremos lograr?  Y la verdad es que en estos momentos todos necesitamos aprender cómo estar y cómo relacionarnos en este nuevo mundo.

Por eso ahora más que nunca las empresas y sus líderes deben centrarse en el desarrollo de capacidades socioemocionales que permitan crear rapport, confianza y colaboración. En otras palabras desarrollar Inteligencia Relacional.

Aprendizaje cognitivo vs. Aprendizaje socio emocional

En lugar de centrarse en el aprendizaje cognitivo para adquirir habilidades y competencias duras -lo que ofrecen la mayor parte de los webinars y cursos online como presentaciones efectivas, comunicación eficaz etc-  debemos aprender primero cómo cada uno de nosotros se ve afectado y reacciona ante la crisis y cómo manejar esos pensamientos y sentimientos para complementarnos mejor . Es un aprendizaje centrado sobre las personas, su manera de ver e interpretar el mundo.

Volvernos más humanos implica mostrarnos y admitir que no tenemos todo bajo control, que tenemos días mejores y otros peores, que todos nos estresamos pero no necesariamente por las mismas cosas. Implica autoconocimiento para identificar nuestras fortalezas y puntos ciegos -que todos tenemos- y entender y respetar a los demás con sus diferencias.

Igual que en los buenos tiempos se hacen actividades de integración de equipos presenciales, las organizaciones y lideres que quieran triunfar en la actual migración virtual, deben realizar actividades digitales para cohesionar a sus equipos y ayudarles a desarrollar la confianza necesaria para transformarse en exitosos equipos 4.0: más humanos para gestionar y triunfar frente a la virtualidad. 

Porque al final todos somos personas y no robots y lo que puede hacer que esta virtualidad realmente funcione es nuestra Inteligencia Relacional.

Gabriela Schauman es MBTI® Master Practitioner y Consultor OrganizacionalSu misión a través de TYPE FACTOR es ayudar a las personas y organizaciones a transformar la personalidad en ventaja competitiva y a hacer uso constructivo de las diferencias. TYPE FACTOR provee autoconocimiento y una especie de Manual de Personas para desarrollar la Inteligencia Relacional, mejorar interacciones y comunicación de manera rápida y práctica.

Inteligencia Relacional: qué es y por qué es vital desarrollarla

Inteligencia Relacional: qué es y por qué es vital desarrollarla

IQ  EQ  GQ … Además del Coeficiente Intelectual clásico, existen otros tipos de inteligencias basadas en ciertas habilidades, destrezas o competencias: la Inteligencia Espacial de los arquitectos o la Inteligencia Musical por ejemplo.

En el sector empresarial ha venido ganado importancia la Inteligencia Emocional, que permite reconocer y gestionar emociones en pro de lograr mejores interacciones.

Recientemente me enfrasqué en estudiar y presentar –desde la óptica de TYPE FACTOR- lo que llamo Inteligencia Generacional GQ,  es decir la capacidad de entender y relacionarse a través de las distintas visiones/expectativas generacionales.

Voy ahora a abordar la Inteligencia Relacional RQ que considero absolutamente vital y fundamental para establecer relaciones colaborativas y de calidad en todos los ámbitos de nuestras vidas.

La calidad de nuestras relaciones determina la calidad de nuestra vida.

Contraintituivamente entre más avanza la tecnología y la IA más importancia adquieren las habilidades blandas y humanas que nos distinguen de las máquinas. Comunicación efectiva, rapport y sentirse en confianza con el otro son necesarias para generar las relaciones colaborativas que llevan a solucionar problemas complejos a través del pensamiento crítico, creatividad e innovación.

Un equipo bien integrado generará siempre una mejor respuesta que el más inteligente de sus integrantes por si solo.

Por eso saber relacionarse y construir relaciones de calidad es vital .

Una baja Inteligencia Relacional afecta negativamente la integración y los resultados de un equipo. Se manifiesta en problemas de comunicación e interacción, relaciones tensas, desconfianza y conflicto, falta de motivación y compromiso.

La Inteligencia Relacional engloba la Inteligencia Emocional EQ y la Inteligencia Generacional GQ pero va mas allá. Uno puede por ejemplo tener Inteligencia Emocional y aun así no tener una óptima Inteligencia Relacional. Sin embargo para tener una alta Inteligencia Relacional, se requiere tener Inteligencia Emocional.

¿Qué es exactamente Inteligencia Relacional?

De manera resumida Inteligencia Relacional es la capacidad de establecer relaciones sólidas y de confianza, a pesar de nuestras diferencias, donde prevalezca la buena fe, para alcanzar objetivos. En ellas se observa una comunicación efectiva y respetuosa y una seguridad psicológica que nos permite mostrarnos como somos y equivocarnos sin temor a represalias.

Estas relaciones parten de aceptar que no todos somos iguales, entender nuestras diferencias y dejar de verlas como una amenaza, para transformarlas en ventaja competitiva.

En otras palabras la Inteligencia Relacional es clave para manejar la diversidad y fomentar una cultura de inclusión. Y la mayor diversidad que existe, más allá de género, grupo étnico, creencias religiosas y otras diferencias, son nuestros estilos y tendencias de personalidad, nuestras tipologías.

A nivel laboral específicamente la Inteligencia Relacional aporta los siguientes beneficios:

  • Genera autoconocimiento y la identificación clara de fortalezas natas y potenciales áreas a desarrollar para lograr balance y mejorar desempeño
  • Permite entender mejor a los demás con sus diferencias y optimiza comunicación
  • Mejora las relaciones de trabajo y desarrolla el liderazgo
  • Integra equipos auto-gestionados de alto rendimiento
  • Solidifica las relaciones con clientes y colaboradores en general para promover el logro de objetivos.
  • Incrementa el engagement, la colaboración y sinergia
  • Mejora clima, cultura y resultados.

Cómo desarrollar la Inteligencia Relacional

Para desarrollar nuestra Inteligencia Relacional tenemos que enfocarnos en dos aspectos.

Primero el auto-conocimiento que nos permite validar nuestras fortalezas natas para utilizarlas más a menudo, así como identificar también nuestros puntos ciegos. Los mismos tienden a activarse cuando estamos bajo presión , son como nuestro “default”. Si no los concientizamos pueden irrumpir negativamente y provocar reacciones capaces de destruir nuestras relaciones.

En segundo lugar, tenemos que aceptar que no todos somos iguales, que hay distintas maneras de ver e interpretar el mundo y sobre todo que ninguna es mejor o peor. Nuestros hábitos mentales favoritos determinan nuestra tipología y el entender el origen y respetar estas diferencias para aprovecharlas constructivamente es el camino más fácil, rápido y directo para establecer interacciones productivas y relaciones de calidad.

Las personas con alta Inteligencia Relacional son especialistas en personas y una característica típica de aquellos que la poseen está en leer anticipadamente las reacciones de las personas. Por eso son mejores comunicadores y mejores motivadores y pueden ejercer mayor influencia sobre los demás.

Sin lugar a dudas la Inteligencia Relacional es predictiva del éxito tanto a nivel personal como laboral. Lo bueno es que todos, absolutamente todos, podemos desarrollar nuestra Inteligencia Relacional y aumentar nuestro RQ!

Gabriela Schauman es MBTI® Master Practitioner y Consultor OrganizacionalSu misión a través de TYPE FACTOR es ayudar a las personas y organizaciones a transformar la personalidad en ventaja competitiva y a hacer uso constructivo de las diferencias. TYPE FACTOR provee autoconocimiento y una especie de Manual de Personas para desarrollar la Inteligencia Relacional, mejorar interacciones y comunicación de manera rápida y práctica.

Cómo desarrollar tu GQ Inteligencia Generacional

Cómo desarrollar tu GQ Inteligencia Generacional

Para el año 2020 los Millennials configurarán el 50% de la fuerza laboral en los Estados Unidos. Mientras que en Europa las cifras probablemente sean distintas , me atrevería a decir que en América Latina –cuyos países son tradicionalmente de poblaciones jóvenes- ese número debe ser muy similar.

Es urgente entonces que las organizaciones entiendan y valoren a las distintas generaciones , sus diferencias y brechas, pues inciden en todo: expectativas, formas de comunicarse, formas de vender y comprar, formas de liderar y seguir y por supuesto cómo interactuamos con la tecnología y la autoridad.

Al igual que con cualquier otro comportamiento humano –eximiendo las patalogías ya que estamos hablando de normalidad- existen características generales que identifican a las generaciones. Y aunque al igual que cualquier otra generalización no podemos dejar de notar excepciones, las generalizaciones nos permiten categorizar y aproximarnos al mundo de las diferencias para entenderlas de manera rápida y práctica.

El choque de 5 generaciones

He aquí el resumen de las 5 generaciones que conviven en el mundo actual. Entender las diferencias es el primer paso para respetarlas y poderlas gestionar

Tradicionalistas: 1920-1945
La generación de los abuelos. Quedan pocos en el mundo laboral aunque estamos viendo un cambio también: suelen ocupar posiciones de alto liderazgo y autoridad. Solo cabe ver la edad de Trump y de los potenciales candidatos Bernie Sanders y Joe Biden. Por algo se dice que los 80 son los nuevos 60!
El reto de esta generación es digitalizarse y tratar de entender un mundo tan distinto al mundo donde crecieron.

BabyBoomers: 1946-1964
Es la Generación de postguerra y reconstrucción. Valoran la seguridad y estabilidad.
Buscan pertenecer a la organización, hacer carrera, escalar posiciones. Quieren destacar, son competitivos pero siempre respetando jerarquías.
Su reto es relajarse y aprender a vivir con más liviandad

Generacion X: 1965-1980
Es la generación que se enfrentó a cambios sociales fuertes, rupturas familiares, gobiernos poco sólidos y eficientes y grandes incertidumbres económicas. Es una generación mas escéptica y emprendedora al darse cuenta que la seguridad laboral es una fantasía. Son más autónomos, independientes e ingeniosos para cambiar de áreas, industrias y carreras.
Su reto es aprender a trabajar en equipo y bajarle a la individualidad

Millenials: 1981-2000
la generación de lo instantáneo , los excesos materiales y el poder del niño , a quien se le otorga un foco extraordinario. No estuvieron expuestos al mundo pre-digital y no logran entender lo que es esperar o tener que agendar su conexión con cualquier persona, contenido o actividad. No tienen que ir a la biblioteca a investigar por ejemplo ni mantener correspondencia por cartas! Son ultra rápidos, multitaskers, adictos a los estímulos y prestan atención constante pero PARCIAL a todo y a todos.
Su reto es lograr enfocarse en una sola cosa a la vez

Generación Cloud o Z: 2000 en adelante
La generación del ciberespacio, plug in, una tribu sin límites ni fronteras. Todas las respuestas están en Google y la interconexión es absoluta. La virtualidad se extiende a las relaciones donde el contacto humano, cara a cara cada vez es menos frecuente
Su reto es humanizarse, alejarse de lo virtual y volver a lo básico/real.

Cómo entender las diferencias

Quienes ya me siguen y conocen saben que el tema de las diferencias me apasiona. Y por ello el de las generaciones obviamente también.

Además tengo 2 hijos Millennials que me han expuesto de primera mano a estas formas distintas de ver la vida, el trabajo, y sobre todo la autoridad.

Por eso creo que el modelo de desarrollo de preferencias de TYPE FACTOR también es extremadamente útil para entender y gestionar estas diferencias generacionales. Al igual que con todas las demás diferencias, utilizar este modelo no evaluativo ,consistente , práctico y fácil del comportamiento humano es muy útil para entender, manejar y aprovechar constructivamente las diferencias generacionales.

En mi labor de consultor he escuchado innumerables veces quejas relativas a estas diferencias generacionales. Muchos directores y ejecutivos me han referido acerca del gran “problema“ que representa el comportamiento de los Millennials en las organizaciones.

También me ha tocado escuchar a jóvenes de gran potencial decir que no les gustaría trabajar para alguien que pasara de los 40!

Si lo vemos bajo el lente de TYPE FACTOR muchos de los altos ejecutivos son Baby Boomers o tempranos Generación X, que demuestran generacionalmente una preferencia por un estilo de vida J ; es decir prefieren la estructura, la planificación, su vida es gerencia por objetivos.

Lo que más valoran y por lo tanto buscan, esperan y premian es justamente eso: el control! Aspiran a tener control y que los demás mantengan las cosas bajo control.

La enorme diferencia con la generación Millennial es que como grupo prefiere un estilo de vida P o perceptivo. Apertura, flexibilidad, espontaneidad, vivir el momento. Para ellos el proceso es tan importante como la meta. Buscan vivir experiencias. Aspiran a tener libertad!

Cada quien cree que su manera es la ideal. Este choque produce una tormenta de grandes dimensiones. Por eso utilizar el mapa tipológico para entender las diferencias generacionales, nos facilita la navegación y el llegar a puerto con un mínimo de daño.

Más allá de la obvia conclusión de que los jóvenes justamente por ser jóvenes siempre han sido de espíritu libre lo que estoy planteando aquí es diferente. Obedece a las característica tipológicas de las generaciones en cuestión.

La gran mayoría de los ejecutivos, líderes –léase jefes altos- Baby Boomers o a la primera tanda de la Generación X, al preferir generacionalmente el estilo J se caracterizan por ser jerárquicos.

Para ellos la posición determina la autoridad. Comulgan con que hay que pagar una cuota para ascender, que los errores se pagan y así se aprende. Valoran el orden , la estructura, las normas, la planificación, la constancia y la perseverancia

Los Millennials en cambio prefieren un estilo P que se caracteriza por ser comunitario, de conexiones constantes y rápidas que no requieren esfuerzo.

Su mundo se caracteriza por la rapidez/inmediatez y vivir el momento. Los planes a largo plazo no tienen sentido pues todo cambia. Valoran la novedad, variedad y las experiencias estimulantes. Por eso si no les ofreces esto, los pierdes.

Como en todo, cada quien cree que su estilo o manera es la mejor y encuentra fallas y critica al contrario.

Desarrollar nuestra Inteligencia Generacional comienza entonces por entender estas diferencias, producto de los entornos donde se gestaron.

Tenemos que comprender que cada estilo tiene pros y contras, dejar de evaluar, asumir el reto de ampliar visión y capacidades y así convertirnos en seres transgeneracionales,

A medida que avanza la tecnología y los descubrimientos avanza también la expectativa de vida. La variedad de generaciones y sus visiones llegó para quedarse. Comunicarse efectivamente a través de ellas será vital para lograr un liderazgo incluyente e inteligente, equipos que den resultados y organizaciones sustentables que se mantengan competitivas.

El modelo de Desarrollo por Preferencias te puede ayudar.

Gabriela Schauman es Consultor Organizacional, Coach Transformacional y MBTI® Master Practitioner. Creadora del Modelo de Desarrollo por Preferencias, su misión a través de TYPE FACTOR es ayudar a las personas y organizaciones a transformar la personalidad en ventaja competitiva y a hacer uso constructivo de las diferencias.

Toma el desarrollo en tus propias manos

Toma el desarrollo en tus propias manos

Platicaba con una amiga que es VP en una organización y me comentaba el gran reto que se le presenta al C Suite cuando ya nadie en la organización se ocupa de desarrollarlos pues han llegado a las posiciones máximas.

Sin embargo no llega aún a los 40 y le quedan fácilmente 20 años por delante. Tiene aspiraciones, sueños y metas por cumplir.
¿Qué hacer entonces?

Me parece un tema interesante que hay que reflexionar. Por algo el refrán de
“la cima es solitaria”.

He aquí unas sugerencias:

Mapea tu potencial plan de carrera e identifica habilidades/competencias a fortalecer
Realiza un plan claro de ejecución/acción: cuándo, cómo, dónde y tiempo estimado de alcance/logro. Comprométete pero no te sobre-exijas, sé realista.

Concéntrate en mejorar a nivel personal: Conócete al máximo para que identifiques tus fortalezas y potenciales puntos ciegos. Identifica qué te dispara y cómo tiendes a reaccionar. Trabaja tus áreas de oportunidad con constancia pero con paciencia.

Trabaja en tus habilidades blandas: a medida que más escalas , más importante será tu capacidad de liderazgo. Más que habilidades técnicas requerirás el desarrollo de mejores relaciones, capacidad de impacto e influencia, energía y resiliencia.

Mantente al día con nuevas tendencias y lo que está sucediendo en el mundo: Cada vez estamos más interconectados y somos interdependientes. El efecto mariposa es constante. No te enfoques únicamente en tu área funcional y/o de experticia. Mantente informado con resúmenes de noticias, podcasts, webinars, Tedtalks etc

Incrementa tu visibilidad y aporte: Ya has recorrido parte importante del camino. Comparte tus experiencias y opiniones. Conviértete en speaker en un evento, asiste como invitado a un programa de radio, escribe un artículo. Construye tu marca personal.

Ve tu vida como un todo: Aunque tienes varias parcelas y distintos roles , al final eres un todo. Buscar el balance es importante y cada parcela incide en las demás. De nada te sirve llegar a ser el CEO más exitoso de tu industria si no tienes un hogar funcional.
Determina tus valores más importantes (centrales) y diseña tu vida/desarrollo alrededor de ellos. Cuida todas tus parcelas.

Identifica qué te gusta y hazlo: Busca tiempo para ti , realiza actividades que te nutren, ponle tiempos y respétalos. Recargarse es vital para progresar y crecer

Sal de tu zona de confort: de manera consciente prueba algo distinto totalmente fuera de la caja. Suspende los juicios. El mundo es amplio y una caja de sorpresas. Esto te permitirá ser más creativo, flexible y visionario.

Busca un coach: En algún momento si te sientes estancado puede ser una buena idea contar con el apoyo de alguien que te haga ver la panorámica, te alumbre caminos y opciones y te ayude a establecer planes de acción para llegar a la meta

Conviértete en mentor: Se dice que uno enseña lo que tiene que aprender. Nada más enriquecedor que dar. Además ser mentor te da la oportunidad de darte cuenta cuánto has recorrido, recordar los puntos abruptos del camino, cómo los resolviste. Al impulsar a otros(s) te impulsas a ti mismo

Agradece: La gratitud te pone en una actitud positiva, creativa y energizante. Ante cualquier situación al igual que frente a un vaso, entrénate a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Al final todo depende de la historia que nos contamos.

Y por último escribe tu popio epitafio: ¿Qué quisieras que dijeran de tí? ¿Qué legado quisieras dejar?
Esto es la brujula perfecta para identificar los caminos hacia tu propósito y ese es el fin último de cualquier plan de desarrollo.

Gabriela Schauman es Consultor Organizacional, Coach Transformacional y MBTI® Master Practitioner. Su misión a través de TYPE FACTOR es ayudar a personas y organizaciones a transformar la personalidad en ventaja competitiva y a hacer uso constructivo de las diferencias.

Cómo alinear la cultura para lograr una organización productiva y sustentable

Cómo alinear la cultura para lograr una organización productiva y sustentable

El tema cultura es otro que cobra cada vez más relevancia dentro de las organizaciones. Varios expertos han llegado a afirmar que la estrategia más brillante puede fallar frente a una cultura inadecuada.

Pero ¿qué es exactamente cultura?

Dicho de manera simple  “es la manera como hacemos las cosas aquí”. Esto es claramente perceptible en las costumbres de un país –cultura nacional-  y también dentro de las organizaciones –cultura corporativa-

Por eso cuando se percibe que la cultura no está apoyando el logro de objetivos, las organizaciones ponen gran esfuerzo en realizar una alineación cultural. La misma puede ser desde relajar el código de vestimenta y celebrar los cumpleaños  hasta instaurar un programa de desarrollo de liderazgo o ser más permisivo ante errores en pro de lograr innovación etc

¿Pero en base a qué se realiza esa alineación? A resultados de estudios de clima? A entrevistas de salida de colaboradores que huyen de la empresa? A benchmarks de empresas líderes o exitosas del mercado?

Si seguimos a Arie de Geus y visualizamos a una organización como un ente vivo que nace,     crece, se desarrolla y si se cuida bien puede ser muy longeva , la misma al igual que un ser humano tiene una personalidad o tipología.

La misma está instaurada en su ADN,  y quizás se origina por una combinación de su propósito inicial, de la tipología y las visiones de sus fundadores, pero al final trasciende y se establece y manifiesta con características propias.

La personalidad de una empresa no es la sumatoria de las personalides de sus colaboradores . Se mantiene en el tiempo aunque cambie su tren directivo y roten sus empleados. Es su esencia, su identidad. Se refleja en todo lo que es y lo que hace: sus prácticas, sus procesos, sus maneras de comportarse y si la tiene conciente y bien identificada, con una cultura adecuada donde puede florecer.

Ser fiel a esta personalidad, conocerla y utilizarla como base de todas las decisiones estratégicas y tácticas, es un elemento diferenciador importante y el activo intangible más poderoso que tiene una organización.

Piensen solamente en las empresas top of mind y me entenderán rápidamente: APPLE, Mercedes, Disney, GOOGLE por ejemplo. Lo que las hace ser únicas es su poderosa personalidad que se mantiene a través del tiempo. Es su esencia y va mucho más allá del branding. Cambia el CEO, muere su fundador, pero siguen siendo ellas mismas.

Nuestra propuesta es que entonces, la correcta alineación cultural de una empresa debe partir de esta esencia o tipología y buscar convertirla en su mejor versión. Y no , por cambiar cosas que aparentemente deben ser cambiadas, pretender que se transforme en algo que en esencia no es.

Cada tipología se correlaciona con unas fortalezas inherentes , potenciales puntos ciegos o áreas de crecimiento.

Con las organizaciones sucede absolutamente lo mismo.

Conocer y validar esta personalidad de manera objetiva y  utilizarla de manera consciente facilita enormemente  la toma de decisiones coherente y acertada  y la operatividad: desde planificación estratégica y diseño de procesos hasta mejores prácticas y branding.

Por ejemplo, la misión de una empresa debe estar intimamente ligada a su tipología. Dos empresas pueden ser proveedores del sector salud pero la misión de una organización Sensorial y Feeling  -SF- va a ser el cuido de hasta el menor detalle para que el paciente se sienta a gusto, cuidado y consentido. Mientras que si es Intuitiva y Thinking –NT- será brindar los últimos avances y centrarse en la innovación y nuevas posibilidades/protocolos.

Por eso identificar la tipología de la organización es a la vez diagnóstico , plataforma y plan de desarrollo pues indica las intervenciones tácticas específicas que dicha organización requiere  para crear la cultura que la apoye a alcanzar metas.

El humanizar a la organización y verla como una persona con una determinada tipologia o personalidad es de gran ayuda también para los colaboradores. Les ayuda a entender más facilmente qué se espera de ellos, cómo comportarse, a identificar los eventuales puntos de roce que pudiesen existir con sus propias tipologías y cómo, aportando sus propias fortalezas, le pueden servir mejor a la organización.

Conocer y validar la tipología de la organización es la plataforma más solida para alinear efectivamente la cultura, lograr un  desarrollo sustentable y una organización sana, longeva, exitosa y feliz.

 Gabriela Schauman es Consultor Organizacional, Coach Transformacional y MBTI® Master Practitioner. Su misión a través de TYPE FACTOR es ayudar a personas y organizaciones a transformar la personalidad en ventaja competitiva y a hacer uso constructivo de las diferencias.